La importancia de la formación continua

La importancia de la formación continua

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La importancia de formarse durante toda la vida

¿Cómo es ese momento? Cuando terminas la carrera, el máster o el curso de formación en el que te has metido y piensas “por fin, terminado y ya para siempre”. Te sientes triunfante. Después de unas semanas de trabajo agotadoras, el sonido de la alarma los fines de semana, los trabajos hasta altas horas de la noche porque no tienes otro rato para hacerlos, los amigos y familia olvidados esa temporada que la dedicas, exclusivamente, a aquello que crees que te hará mejorar en todos los sentidos.

Pero, pronto se te olvida porque al poco tiempo estás pensando en volver a los estudios, dado que el crecimiento personal que supone está por encima de todo sufrimiento.

¿Por qué si después de todo lo que ya has vivido, por qué si sabes el sufrimiento que supone, decides plantearte siquiera la posibilidad de volver a estudiar? Pues porque sabes que:

  1. Todo lo malo se olvida
  2. Te quedas con lo bueno, los compañeros y el crecimiento personal que ha supuesto
  3. Has visto que eres capaz y eso te gusta
  4. Te has quedado con ganas de saber más
  5. Tu carrera profesional está en auge y tienes mucho potencial que seguir explotando

Cabe decir que vivimos en una cultura que premia a la gente con títulos. Personas inquietas que parece que siempre quieren saber más. Gente a quien no le importa pisar la universidad una y otra vez.

También nos encontramos en una cultura en constante cambio, que requiere de gente con mucha agilidad y flexibilidad. Con ganas de aprender todo el rato. Una cultura que exige un aprendizaje rápido y cambiante: lo que hoy es blanco, mañana será blanco junto con negro y a través de robots. La digitalización y la tecnología han hecho del trabajo algo dinámico que exige una formación constante.

Tampoco importa la edad que tengas, ni el puesto laboral que ocupes, tu situación personal o cuántos cursos de formación hayas hecho. Todos somos válidos para formarnos en lo que creamos que nos compete y, además, teniendo en cuenta el mundo en que vivimos, es difícil que lleguemos a conocer todo lo que nos gustaría de golpe.

Entonces, ¿qué impulsa que estudies ese segundo, tercero o cuarto curso de formación que te estás planteando?

  1. Crecimiento personal
  2. Mejora de tu carrera profesional
  3. Superación constante de retos
  4. Conocimiento de las últimas novedades de tu sector
  5. Posibilidad de transmisión de información si fuese y a quien fuese necesario
  6. Porque, en el fondo, nos gusta sentirnos los “master del universo”

Estas 6 claves, y muchas más, se encuentran dentro de las razones por las que decidimos lanzarnos una y otra vez a estudiar, sin importar la edad o la situación personal que tengamos.

Así que, no lo pienses más y lánzate de una vez a estudiar ese curso que llevas tiempo pensando. ¡Porque nunca es tarde si la dicha es buena!

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